Podías tocar el cielo

Construida desde los cimientos con pilares de ilusión.

La conciencia llegaba hasta el tejado y la confianza creció poco a poco y fue llenando de fuerza sus paredes. El suelo era de robusto valor. El mobiliario estaba construido por la alegría y las sonrisas perfumaban cada esquina de aquella casa.

La habitación más pequeña estaba llena de superación, y la más grande de humildad. La más oscura de esperanza y la más luminosa de realidad. En el primer piso de respiraba un aire de inocencia que, paso tras paso, se convertía en experiencia.

Las escaleras, que tambaleaban, estaban hechas de miedo. Un miedo que, a veces, al subirlas, te hacía dudar. Pero la barandilla estaba cubierta de fuerza. Fuerza de voluntad. Las ventanas estaban hechas de oportunidades. Algunas abiertas, otras cerradas.

Al recorrer aquella casa paso tras paso iban quedando los recuerdos y la constancia era la llave que abría todas las puertas. 

Y, vista desde fuera, aquella parecía una casa como cualquier otra. Pero una vez subías a la terraza, si querías, podías tocar el cielo. 

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2 respuestas a Podías tocar el cielo

  1. Anonim@ dijo:

    Me encanta. Mucho!! A partir de ahora, esta será también mi casa. Deberías añadir una habitación estilo bolso de Mary Poppins donde meter aquellos que te adoramos y también a quienes te echamos de menos. Ah! Y en el garaje un coche rojo en el que pasar ratos inolvidables!

  2. David dijo:

    Reblogged this on Albada.

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